miércoles, 2 de diciembre de 2015

Carta de amor a mi cuerpo I

Esta es la primera entrega de una serie de cartas de amor al cuerpo propio que he decidido iniciar con la ayuda de mis seguidoras de Twitter y amigas (que, a menudo, son las mismas). La ha escrito Jara, @xeretag, y yo se la publico. Porque nos queremos. Porque nos pedimos perdón. Y nuestros cuerpos siempre, siempre, siempre, nos quieren de vuelta y nos perdonan a la primera.

"A mi cuerpo:

Ven, ayúdame a recoger los pedazos que aún nos quedan, a intentar juntarlos. Volvamos a ser una, que se ama y se respeta, no porque debe hacerlo, sino porque sabe que lo merece.

Ven, quiero contarte que nunca he dejado de quererte, es solo que me he acostumbrado a hacerlo mal, de cualquier manera algunas veces, exigiéndote lo imposible mientras yo no ponía nada de mi parte otras.

Ven, quiero demostrarte que puedo volver a hacerlo bien, como cuando no comparaba cada centímetro de ti con el resto, como cuando no te ponía metas inalcanzables, como cuando no te  culpaba por cada gramo de más, por cada estría, cicatriz o lunar. Como antes de que le declarase la más sangrienta de las guerras al vello que te cubre.

Ven, quiero devolverte cada  noche sin dormir, cada día sin comer, cada abrazo que no dejaste que te dieran por mi culpa. Porque eres digna de ellos, porque te pertenecen. Después arrancaremos uno a uno los “no puedes” que cosí en tu piel. Que los “no sirves”,  “no vales”, “no mereces” desaparezcan para dejar paso a los “eres válida”, “eres capaz”, “eres digna”.

Ven, vuelve a ser hogar, perdóname para que pueda hacerlo yo también. Tal vez nunca seré capaz de verte tal y como eres frente al espejo, por eso te pido que tus piernas me sostengan ahora y tus dedos me acompañen a recorrerte de nuevo, despacito y sin miedo, disfrutando, memorizando y aceptando cada uno de tus rincones.

Ven conmigo, compañera, y jamás volveré a privarnos de vestir (y desvestir) como nos guste, de pasearnos por donde nos plazca, de comer cuanto nos apetezca, de reír, de gritar, de saltar, de llorar, de follar, de decirle al mundo entero que somos válidas, que nos gustamos.


Ven, vamos a hacer esto por nosotras, por las que todavía piensan que no merecen quererse, por las que jamás podrán hacerlo, por las que morirán en el intento, por las que ni siquiera lo intentan, por las que aprenderán a vivir con ello, por las que no quieren, por las que no se atreven a reconocerlo, por las que fingen hacerlo, por las que simplemente lo hicieron siempre, por las que han luchado hasta conseguirlo, por las que solo son capaces de hacerlo a veces."

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